Escribo, luego existo


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jueves, 11 de febrero de 2010

La Telebasura


  1. Exhibición gratuita de la intimidad de las personas (véase El Diario que fue de Patricia).
  2. Manifestación de opiniones no fundamentadas sobre aspectos de la vida de otros (Véase ¿Dónde estás corazón?).
  3. Espectacularizar con noticias o dar relevancia exagerada por ganar audiencia (véase las noticias de cualquier cadena, especialmente las generalistas que hacen de una grabación de móvil una noticia de actualidad).
  4. Hacer juicios paralelos no fundamentados (Véase El programa de Ana Rosa).
  5. Colaboración de colaboradores o comentaristas no especializados (sea cual sea el tema que se trate) (véase las tertulias baratas de la mañana y de la tarde y de la noche como Sálvame Delux).
  6. Dar un puesto de periodista a quien no lo es, intrusismo, (véase la televisión).

Oda a la Telebasura

La telebasura es la televisión.
La telebasura es cada canal.
La telebasura son las pilas del mando a distancia.
La telebasura es Maria Teresa Campos.
La telebasura es el sofá donde te sientas a ver telebasura.
La telebasura es la jornada de 40 horas más extras de trabajo físico.
La telebasura es tener la biblioteca lejos.
La telebasura es el canon por cada libro y/o CD que decides comprar.
La telebasura es la Sgae.
La telebasura es la desinformación.
La telebasura es el afeminado chillón.
La telebasura es el ignorante que cuenta su triste vida en directo.
La telebasura es el yonki, la prostituta y el fiestero trasnochado que da pena.
La telebasura es el sexo abominable entre frikis de actualidad.
La telebasura es la serie española de ficción con decorados de cartón.
La telebasura es Penélope Cruz y los Oscar que no merece.
La telebasura es Bisbal.
La telebasura soy yo por cantar a la telebasura.
La telebasura eres tú por ver la telebasura.

sábado, 30 de enero de 2010

Discográficas independientes contra la piratería

Antes que nada lee este artículo:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/discograficas/independientes/alzan/Gobierno/elpepucul/20100130elpepicul_1/Tes

Vaya por dios, las “independientes” a la lucha contra la libre descarga…

Empezamos con una pregunta a ver… ¿Quiénes son los verdaderos perjudicados en todo esto? ¿Los músicos? ¿El pequeño comerciante? ¿Los directivos de las discográficas? ¿Los “independientes”? No contestes.

Recuerdo que hace un par de años vi a Nada Surf en la Heineken de Valencia, presentaban su último disco hasta la fecha, Lucky. Obviamente fui allí habiendo descargado, el emule es lo que tiene.

Una vez allí, en un pequeño y modesto stand, estos neoyorkinos nos vendían su disco por tan sólo 3 euros… evidentemente lo compré.

¿A dónde quiero ir a parar? A ningún sitio, pero qué curioso, como el disco nos lo vendían sin intermediarios (no tiene distribución en España) el CD sólo me costó 3 euros. Y yo que pensaba que no bajaban de 12 los CD’s originales nuevos… qué ingenuo…

Cambiando de tema… ¿qué tal si hablamos de trabajo?

¿Qué entiendes tú como lector por trabajo?

No voy a consultar la RAE para darte la definición meticulosa, pero seguro que estás de acuerdo conmigo en que todo trabajo (partiendo de que se trata de un trabajo honesto) implica sacrificio. Unos ponen ladrillos, otros cantan canciones. El caso es que todos buscan vivir de lo que hacen, ¿no? Tú realizas un trabajo y esperas una recompensa económica por ello, vamos, porque lo necesitas para eso que llamamos vivir.

Pues bien, el otro día me encontré con un taxista y me dijo: “Mira, yo hace 6 años llevé a Ramoncín de Malasaña a Leganés, así que ahora vivo de los derechos que me proporciona ese trabajo”.

¿Te lo crees? ¿Y si te digo que me encontré con Ramoncín que conocía al taxista, me lo verifico y añadió: “Yo hace 25 años grabé un disco llamado Ramoncinco y aun vivo de ello”? Qué cosas…

En fin, son cosas curiosas pero, volviendo al artículo, me sorprende que sean las discográficas llamadas “Independientes” las que se unan en contra de la piratería. Conozco muchos músicos, mucho artista “indie” que, al igual que cualquier otro músico pop-rock, siguen un flujo de trabajo similar a éste: Componer-Ensayar-Grabar-Interpretar.

Cuando les pregunto de qué viven, pocos viven de la música. Parece ser que el hecho de no salir en la televisión, en la radio, en la prensa o en un banner gigante en medio de las webs favoritas de la juventud influye… Tampoco tienen el disco en Fnac, así que la piratería no les afecta mucho, es más, ni piensan en ella cuando cogen la furgoneta y se van a tocar a cualquier sala que con suerte ese día está llena. El disco que venden curiosamente vale también 3 euros y, créeme, tocan bien…

Al igual que algunos de los músicos que conozco, las compañías independientes también tienen poca mano en los grandes medios, entonces, me pregunto yo qué afecta más a su “modesto” negocio, ¿la piratería? ¿seguro? Yo he conocido, gracias a las posibilidades que me brinda Internet, muchas bandas “independientes” a las que voy a ver en directo, a las que compro el disco a 3 euros y por las que pago la entrada. Así que si vendes el disco a tres euros y te cobras la promoción en base a los resultados de entrada de público (por poner un ejemplo) en los conciertos, igual los beneficios siguen siendo positivos. Así que sigo preguntando ¿A quién afecta la piratería?

El músico vive de lo que interpreta, de la música. La música no es un formato fabricado con un precio y un código de barras que se adquiere en un establecimiento. La música es cultura, un arte que se audiovive. Cuando el arte y el dinero se mezclan… malo. La piratería es una pequeña luz al final del túnel en el que llevamos viajando desde que las multinacionales se apropiaron de la música. Toda la industria que se mueve y se nutre alrededor del talento del músico que escucho es pusilánime y prescindible, sólo encarece el producto y convierte en mercancía la inspiración y la capacidad.

¿Si no se venden discos no hay dinero? ¿El artista no come? ¿O no come quién? Estamos en una nueva era y el músico emergente se está adaptando perfectamente a la nueva situación. Internet es un arma de doble filo pero sigue proporcionando grandes posibilidades a músicos que de otra manera no podrían ser escuchados. En cambio, la fuerza reaccionaria de la industria musical sigue viéndolo como un problema, se niega a evolucionar, pagamos los que queremos disfrutar del arte, ellos siguen nutriéndose ya no solo del músico, sumemos ahora al consumidor.

Así que, ocupados como están buscando la forma de mantener su hegemonía capitalista industrializando la cultura, yo añado este fragmento revelador:

“En 2009, más de 38.000 personas asistieron de forma gratuita de los conciertos de Franz Ferdinand, Mando Diao, Starsailor y Polock. El concierto se emitió en 46 países además de España, como Estados Unidos, Canadá, Brasil, Reino Unido, Portugal, Italia, Francia, Rusia, Polonia, Holanda, Serbia, Croacia, Turquía, Ucrania, Australia o Japón, con una audiencia media de casi 15.2 millones de personas. Una repercusión que se traduce en un impacto económico de más de 2,9 millones de euros.” El País Digital.

Total, que empiezo a atar cabos… digamos que un músico como tal es capaz de mover esas cifras, lo que convierte la actuación en vivo en una vía perfectamente apta para remunerar su trabajo. Por lo tanto el disco puede convertirse en un medio de promoción, ¿cierto? Podemos utilizar Internet para publicar nuestro trabajo, lo promocionamos, la gente lo disfruta en sus casitas y luego se va directa al concierto con todo el dinero que se ha ahorrado en la tienda, ¡es precioso! me recuerda a la historia de la música ¿te has parado a pensar cómo vivía el músico antes de la evolución del fonógrafo?


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